La disciplina es un proceso continuo, que debe empezar en edades tempranas; es una manera de enseñar conductas y hábitos correctos, maneras de expresar correctamente sentimientos, modos acertados de jugar y compartir; es enseñar valores familiares y sociales.

Los niños necesitan reglas y son los padres los encargados de establecerlas. El establecer límites tiene como objetivo producir un patrón de comportamiento. Las reglas que se les enseñen a los hijos, los ayudarán a diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, de acuerdo a las normas del hogar y a las que la sociedad considera correctas. Por tanto la disciplina debe verse como un modo de enseñar y no como un castigo.

En primer lugar, los padres deben estar de acuerdo sobre las reglas que desean que sus hijos cumplan; si cada uno enseña normas diferentes, los niños estarán confusos respecto al modo apropiado de comportarse y tendrán un comportamiento inestable. Además los padres no deben contradecirse, pues los hijos deben saber que ambos tienen la misma autoridad; ya que en caso contrario puede hacer que se establezcan alianzas, donde solo uno es “el malo”.

Las reglas no deben variarse según la conveniencia de los padres, si le dices al niño por ejemplo; que debe esperar siempre la luz verde del semáforo para cruzar la calle, no porque no viene ningún auto vayas a cruzarla tú cuando la luz aún no ha cambiado.

Los padres deben establecer normas adecuadas en el hogar, como son por ejemplo; la hora de irse a la cama, horas de las comidas, hacer los deberes escolares, ver televisión, higiene personal, etc.

Las normas que se establezcan deben hacerse cumplir siempre; explicar al niño por qué no puede hacer algo y las consecuencias que tendrá al hacerlo.

Para corregir sin usar el castigo físico, se le puede privar de algo que le guste al niño; como ver un programa de televisión, salir al parque o mandarlo a su habitación.

Si tu hijo rompe alguna norma y lo regañas, háblale tal y como te gustaría que te hablen a ti si te llamasen la atención; no lo insultes, grites o desprecies; pues muchas veces las palabras pueden ser tan hirientes como el castigo físico.

Establecer una disciplina positiva significa enseñar a los hijos a auto-controlarse; a respetar las reglas familiares, sociales y a las demás personas. Significa transmitir valores que le permitirán desenvolverse en el futuro dentro de la sociedad.